Historia

Una evacuación histórica

Durante la Guerra Civil española, el pueblo vasco sufrió una situación especialmente dura. Uno de los episodios más graves fue el bombardeo de Gernika en abril de 1937, llevado a cabo por aviones de la Legión Cóndor nazi. Este ataque destruyó la ciudad y causó una gran conmoción internacional. También inspiró a Pablo Picasso para pintar su famosa obra Guernica. 

Después del bombardeo, el Gobierno vasco pidió ayuda a otros países para proteger a los niños y niñas de la guerra. Aunque el Gobierno británico mantenía una política de no intervención en el conflicto español, finalmente aceptó recibir a los menores gracias a la presión de organizaciones solidarias, especialmente el National JointCommittee for Spanish Relief y del Basque Children’s Committee. Sin embargo, el Gobierno británico no quiso hacerse cargo de los gastos, por lo que los voluntarios y las organizaciones tuvieron que garantizar dinero para su cuidado y educación. 

El Habana llegó al puerto de Southampton el 23 de mayo de 1937. Allí fueron recibidos por muchas personas. Al principio, los niños pensaron que las banderas y decoraciones del puerto estaban puestas para celebrar su llegada, pero en realidad eran por la coronación del rey Jorge VI, que había tenido lugar unos días antes. 

Dos niñas asomadas por un portillo del Habana

Dos niñas se asoman por un ojo de buey del Habana
Fotografía anónima
basquechildren.org

Recibimiento de los niños y niñas en Southampton

Recibimiento a los niños vascos a su llegada a Gran Bretaña, h. 1937.
Agencia EFE, Madrid.
basquechildren.org

Después de llegar, los niños fueron trasladados al campamento de North Stoneham, cerca de Eastleigh. Este campamento se había preparado en muy poco tiempo gracias al trabajo de muchos voluntarios locales. Allí los niños vivieron de forma provisional, aunque muchos no estaban acostumbrados a la vida en tiendas de campaña, ya que procedían de zonas urbanas e industriales del País Vasco. 

Poco a poco, los niños fueron enviados a diferentes casas y “colonias” por toda Gran Bretaña. Estas colonias estaban organizadas y financiadas por voluntarios, iglesias, sindicatos y otros grupos solidarios. La Salvation Army aceptó acoger a 400 niños, y la Iglesia católica se comprometió a recibir a unos 1.200. Para septiembre de 1937, todos los niños habían sido trasladados desde el campamento a hogares residenciales. 

Cuando Bilbao cayó y Franco ocupó el norte de España, comenzó el proceso de repatriación. La mayoría de los niños regresó a España antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial en 1939. Sin embargo, para algunos el regreso fue muy difícil: algunos ya no hablaban bien español, otros habían olvidado a sus padres o no podían adaptarse a la España franquista. 

Unos 400 niños se quedaron en Gran Bretaña. Algunos lo hicieron porque tenían más de 16 años y pudieron elegir quedarse; otros no pudieron volver porque sus padres habían muerto o estaban en la cárcel. En 1945 todavía quedaban más de 250 niños vascos en Gran Bretaña. Muchos de ellos acabaron estableciéndose allí definitivamente, formando familias y viviendo en el país durante el resto de sus vidas. 

Jóvenes actuando en el Hogar español de Londres, 1942.
Foto prestada por Eli Sánchez.
Por cortesía de Basque Children 37 Association, Reino Unido.